¿cómo titular este post?
Trabajo porque no soporto la idea de quedarme quieta. Así ha sido siempre. Y por eso los cambios de trabajo me afectan más que a nadie. Y sé también que soy insistente con el tema, y que mis amigas ya no me aguantan con lo monotemática que me he vuelto. Por esa misma razón mi última cita fue un fracaso: quienes disfrutan hablando del trabajo son los hombres; cuando una mujer empieza a hablarles de su propia carrera, y de los muchos escalones que piensa saltar, la mayoría estadística del macho colombiano básico empieza a rehuír del asunto. Cómo pude ser tan tonta de no acordarme de esa regla que invita a la mujer a dejarse cautivar por los logros del hombre… A veces mi parte feminista se despierta con eso.
En fin… Decidido como estaba que este finde la pasaría sola (pues mis amigos no me soportaban hablando de lo mismo) empecé a leer un libro del que nos habló algún profesor de filosofía de colegio. El Lobo Estepario. Y allí encontré la idea que venía percibiendo desde que ocurre cada cambio en mi vida: aunque me llamo Ana desde que tengo memoria, no siempre he sido la misma….
De seguro Hesse no lo escribió pensando en eso, pero yo lo interpreté desde ahí. Además, ya estoy pensando que mi próxima colección tenga que ver con los muchos yoes que hay en mí.
Nunca pensé que un nuevo trabajo significara tantas cosas en la vida.
Reaparezco pensando en qué innecesario había sido perderse.
Pero en la nueva realidad que me acompaña, reconozco mundos profundos, abstractos que -a veces- me alejan de mi esencia. O al menos de lo que yo deseo que sea mi esencia.
Sé que suena enredado, pero en todo caso me gusta reaparecer por aquí.
26/07/08 ·
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Autor:
Anita ·
"Nunca hemos sido los guapos del barrio"
Ah... bellos tiempos. Yudy, una amiga ambivalente (a veces la quería, y muchas otras la odiaba) tenía el LP de Hombre G. Nos parecían de lo más guapo. Y nos divertían cantidades. Sus letras, sus historias... ¿Pueden imaginarse lo que disfrutamos las pelis? Sé que no. Porque las vimos muchas veces. Muchas. Ya hasta nos sabíamos los diálogos.
Hoy fue mi último día en la oficina. Estuve recogiendo cosas, y limpiando el disco. Y fue ahí donde apareció El Ataque de las Chicas Cocodrilo. Qué buena canción. Qué buenos tiempos.
¿Ahora?
Sigo en la tarea de pensar en mi futuro presente.
(Bueno, eso por el lado mamerto y trascendental... por el otro... bueno que he comido, pelis desatrazadas -increíble que hubiera pasado más de un año sin revisitar a Amelie- y muchas caminatas por los bosques urbanos) Para unas vacaciones inesperadas... no está mal...
11/06/08 ·
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Autor:
Anita ·
Lo vivi en la fiesta de despedida. Una compañera de la oficina me había contado un secreto "bomba". Uno de esos que no necesitan la condición de "No le vayas a decir a nadie" porque sobra decir todo lo íntimo que es. En realidad, me sorprendió bastante que ella, justo ella y nadie más, fuera a salir con otra mujer. Me sorprendió mucho; demasiado. Pero estaba aún asimilando la idea.
Fue ahí cuando caí en la trampa. La más amiga de ella me preguntó, buscando que no nos vieran, si era verdad eso de que N salía con I. Yo dudé. Dudé tres segundos. Traté de no desviar la mirada, y cuando supe qué decirle, era tarde. Ya las demás se estaban riendo, y ya N llegaba a preguntarnos si queríamos otro trago. Será cuestión de días. Sé que todo saldrá mal. Tengo pena con y por N. Pero, en realidad, yo no dije nada.
Creo que esta semana, que la había destinado a descansar, será larga. Hoy confirmé mi posible participación en un nuevo proyecto. No tengo afanes económicos, pero sí de salud ocupacional. Si no estoy entretenida en algo...
Del silencio repentino de mi jefe. De la calma en la ciudad. De la claridad de la luna. De la decencia de mis vecinos. De la prudente carta de felicitación de un crítico. Todo me parecía sospechoso; todo estaba bien. Sospechosamente bien. Seguramente al cine le hemos ido aprendiendo que cuando todo está (aparentemente bien) es porque algo realmente malo viene en camino.
Hoy estalló: ya no estoy más en la oficina de diseño.
Ahora qué hago: ¿me despido? ¿agradezco? ¿hago nuevos planes? ¿confirmo mi presencia en el nuevo trabajo?
El problema: sospecho también de las despedidas cordiales, los agradecimientos sinceros, los planes de nuevas vidas, los promisorios nuevos puestos de trabajo en los que se gana menos pero el ambiente es inigualable como inigualables son las oportunidades de crecer.
05/06/08 ·
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Autor:
Anita ·
El día empieza gris. Buen comienzo. Hay algo de lluvias en la calle, y en mi escritorio también llueven los "pendientes" (me pregunto cuánto cambiarían nuestras vidas el día que ni en el disco duro del compu ni en el escritorio de la oficina esté esa odiosa carpeta de "asuntos pendientes/urgentes). Pasado el jueves, mi ejecutiva de cuenta me había pedido reconsiderar la maqueta del empaque de XXXXXXX (información confidencial)... en ese momento le acepté; tal vez porque quería quitármela del paso y estar lo más pronto posible en mi súper puente. Pero, llegados a este día, y confirmado que el tal súper puente quedó en una casita de la que sólo se pueden recordar sus enormes goteras y su conexión a internet-banda-ancha, hoy siento que perdí todo el trabajo de la semana anterior. Para colmo, mi adicción a la red, reciente, creciente, quedó confirmada con mi ausencia del asado, de la vuelta al pueblo, y de todos los demás parches en los que participaron mis amigos. Es un hecho: cada vez más tiempo al aire en la red, menos tiempo social, menos eficacia en el trabajo, y más horas de lectura. ¿Estaré cambiando? Creo que sí: el tema de la próxima sesión de escritura (Locura de amor en las vegas... otra vez hasta quedar satisfecha en mi ego roto), la próxima película que veré (Teresa: el cuerpo de Cristo), y el siguiente mail que voy a intentar (a la que escribió el comentario de esta peli en El Colombiano), son decisiones ya tomadas y que tiene que ver -todas- con la red. Mientras, el archivo 3D del empaqué, y mi ejecutiva, deberán esperar. Lo siento: en personas desapegadas como yo, el llamado a la aventura, al deseo, es una novedad a la que puede salir caro no prestar atención.
La parte de niña inteligente que hay en mí, repreba por principio las comedias románticas. Esa parte de mí detesta todo lo infantil que se muestra a las mujeres.
Pero ya cuando estoy alcanzando la curva máxima del feminismo, aparece la imagen de Florence Thomas (la supuesta intelectual que supuestamente defiende el feminismo y que es de lo peor), y me digo: ¿qué tiene de malo reconocer que en el fondo las mujeres esperamos un amor ideal? ¿Por qué tengo que renunciar a la idea de verme bien sólo para afirmar que lo importante de mi personalidad "está por dentro"? ¿O sea que para ser inteligente debo ser fea?
Legalmente rubia es una lección en muchos sentidos. Y la invoco cada que estoy en dilemas innecesarios. Entonces me reconozco romántica soñadora de amores imposibles. Y voy a cine a ver comedias románticas. Y a veces no me va tan mal.
Pero con Lucura de amor en Las Vegas sí me fue de lo peor. Peor incluso que con 27 Bestidos. Cuando veía la película, la parte de mí que procura ser intelectual y aborrece la otra parte de mí que es vanidosa, se deleitaba diciéndome: ¿cómo te va con tontería que te están mostrando; sigues creyendo que los estereotipos no son tan marcados y que un poco de humor de vez en cuando va bien?
Ya en casa, sólo pensé que algo tan malo debería ser exorcizado de alguna manera. Entonces escribí. Pero aún tengo rabia; escribiré más. Luego.
01/06/08 ·
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Autor:
Anita ·
No quiero sonar como la típica niña que luego de haber estado en el exterior llega a su ciudad a decir todo lo retrasado que es su país. Es sólo que ayer y muchísimas otras veces me ha pasado lo mismo: llego sola a la barra de un bar, con la única pretensión de tomarme un trago. Sé que voy sola y sólo quiero que se me respete mi espacio. Pero pronto empiezan los hombres de un lado a otro, a preguntar la hora, a ofrecerme su compañía, a decirme que me parezco a una amiga suya de hace mucho tiempo... en fin... a flirtear. Lo detesto. Ni siquiera en los bares gay me libro de sentirme una presa. Es destestable.
28/05/08 ·
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Autor:
Anita ·